Murciélagos y brócoli, así son las estaciones fantasma del metro de Londres

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Londres (AFP) -

En algunas se ruedan películas y en otras se cultivan verduras, pero todas las estaciones abandonadas del metro de Londres encierran sorpresas, algunas de las cuales se pueden descubrir en una exposición abierta en la capital británica hasta enero.

En Picadilly Circus, un grupo de visitantes explora los túneles polvorientos, mientras a lo lejos ruge el estruendo de un tren que entra en esta estación del centro de Londres.

Esta es una de las estaciones de metro más frecuentadas de la ciudad, pero tiene una parte que no se utiliza desde hace años como muestra sobre una pared embaldosada un viejo cartel que indica 'To the trains' ('Acceso a los trenes') con una tipografía pasada de moda.

Cerradas al público, estas partes abandonadas sirven en la actualidad para almacenar material o como sistema de ventilación.

Pero durante la Segunda Guerra Mundial, Picadilly Circus fue utilizada 'para proteger obras de arte de gran valor de la Tate Gallery' de los bombardeos, dice a la AFP Siddy Holloway, que organiza visitas bajo título de 'Londres oculto' para el Museo del Transporte.

Como esta, varias estaciones del metro de Londres, que sus habitantes apodan 'el tubo' por la forma redondeada de sus túneles y trenes, cambiaron de uso con destinos sorprendentes, como muestra esta exposición inmersiva organizada por la institución.

- Actividades secretas -

'Es una exposición que explora la historia de las estaciones abandonadas del metro a través de los años e intenta dar a los visitantes la oportunidad de sumergirse en el ambiente de estos lugares y explicarles por qué fueron abandonados, cómo fueron adaptados para usos muy diversos y a veces incluso para actividades secretas en tiempos de guerra', explica el comisario de la muestra, Matt Brosnan.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los túneles del metro más viejo del mundo fueron refugio para miles de personas que buscaban escapar a los bombardeos de la aviación alemana.

Fotos en blanco y negro muestran escenas insólitas de niños que juegan a las damas o duermen en hamacas tendidas sobre las vías mientras los adultos bailan o escuchan la radio para pasar el rato.

Más sorprendente, la estación de Down Street, que había cerrado en 1932, volvió a abrir durante la guerra para acoger en secreto el cuartel general del Railway Executive Committee, el comité que controlaba las principales líneas de ferrocarril británicas y el transporte de tropas y material bélico.

Completamente adaptada para permitir a 40 personas trabajar e incluso residir protegidos de las bombas, Down Street acogía oficinas, salas de reuniones, aseos, dormitorios y un gran comedor cuyo ambiente se recrea en la exposición, con sus menús incluidos.

Entre sus invitados figuró el primer ministro de la época, Winston Churchill, que disfrutó de comidas copiosas, en comparación con sus compatriotas que vivía entonces bajo el racionamiento.

Pero también hoy en día se puede encontrar alimento en los subterráneos de Londres: un refugio antiaéreo de Clapham, en el suroeste de la capital, se transformó hace unos años en huerto urbano donde se cultivan brócolis, cilantro y guisantes utilizando luz artificial.

En el norte de la ciudad, dos túneles de ladrillo de la antigua estación de Highgate, construida en 1867 y abandonada pocas décadas después, atrajeron a unos particulares habitantes: los murciélagos de los bosques vecinos. Ahora estos túneles son un hábitat protegido para esos animales nocturnos.

La mayoría de usuarios del metro de Londres desconoce la segunda vida de estas estaciones fantasmas, pero las pueden haber visto sin saberlo en el cine. Como la estación de Aldwych, que aparece en la película 'V de Vendetta' (2005) y en 'La batalla de Inglaterra' (1969).

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