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Una de las pistas de hielo naturales más largas del mundo transforma Winnipeg

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Winnipeg (Canadá) (AFP) -

Cada invierno, los ríos que cruzan Winnipeg se congelan y decenas de miles de personas recorren una de las pistas naturales de patinaje sobre hielo más largas del mundo, que se convierte así en el centro de la vida invernal de esa ciudad canadiense.

El camino de hielo comienza en el corazón de Winnipeg, la capital de la provincia de Manitoba, en la confluencia de los ríos Rojo y Assiniboine, utilizados desde hace milenios por los pueblos autóctonos de Canadá.

Cuando alcanza su mayor longitud, en febrero, la pista de hielo se extiende por 8,45 km, superando los 7,8 km del canal Rideau de Ottawa, la capital federal de Canadá, con el que se disputa el título de pista de hielo natural más larga del mundo.

Dos meses después de su apertura, el sendero de hielo sigue siendo un hervidero de deportistas. A pie, en patines o en bicicleta, son muchos quienes recorren parte de la pista por la mañana y por la noche para ir al trabajo evitando los transportes públicos y ganando tiempo.

El camino de hielo se convierte también en el centro cultural de la ciudad. Un concurso internacional de diseño invita, por ejemplo, a los arquitectos a crear cabañas donde los patinadores puedan descansar y calentarse, en una provincia donde las temperaturas quedan con frecuencia por debajo de los -30°C en enero y febrero.

Este año, la competición cumple 10 años, y los organizadores recibieron más de 220 propuestas procedentes de unos 60 países. Sólo hubo tres vencedores, pero se instalaron unas 15 cabañas a lo largo del sendero.

Las construcciones, que tienen formas y colores originales, llaman la atención de los habitantes de Winnipeg, los turistas y los adeptos de Instagram.

Desde hace varios años, un restaurante efímero se instala en el hielo durante unas noches. Reservar lugar en una de sus mesas puede costar varios centenares de dólares y se debe hacer con mucha antelación.

Más de una treintena de chefs afamados, diferentes cada año, acuden desde muchos lugares del mundo para mostrar su destreza en la cocina.

El mayor festival invernal del oeste canadiense también se celebra en los ríos helados. Gran parte de la programación del Festival du Voyageur (Festival del Viajero), que celebra la cultura francófona de Manitoba, tiene lugar en el barrio Saint-Boniface de Winnipeg.

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