¿Reelección o no reelección?

ZETA, (CRISTÓBAL SILVA).- Un sector de la ciudadanía inicia una campaña que propugna por la “no reelección” de ningún candidato. Reelección para Presidente de la República esta prohibida por Constitución. Solamente la posición de Representante de Corregimiento es la única permitida por Constitución.

La reelección de funcionarios en puestos de elección, puede ser considerada como un mecanismo para mantener a los políticos bajo un régimen de rendición de cuentas ya que para reelegirse tendrían que pasar por una especie de proceso de evaluación de su gestión realizada por parte de los ciudadanos que tendrían la responsabilidad de decidir sobre su posibilidad de reelección.

Reelegir alguien que pretende regresar a un puesto de elección por un periodo adicional al ya realizado, sería algo similar a dar una especie de premio por haber realizado una buena labor en el cargo. En consecuencia, los candidatos a reelección tendrían que haber actuado a favor de los intereses del electorado.

Para reducir posibilidades de engañar a los ciudadanos, habría que incluir a nivel constitucional una nueva institución fiscalizadora independiente, especie de un “juez constitucional” que sea encargado de evaluar la gestión anterior del candidato, previo a una postulación para reelección, la que sería tan solo por un periodo adicional.

El desprestigio en la cual la clase política está inmersa, especialmente los diputados, la decisión de “no reelección de nadie” responde a una condición coyuntural que pudiera apoyar el adecentamiento de la clase política para optar por una política de calidad ISO9001.

 

¿Volveremos a 1968?

ZETA, (CRISTOBAL SILVA).- Para aquellos que vivimos los tiempos previos al golpe militar, podemos hablar de la lucha por llevarse la mejor “tajada” del erario y mantener el control político que tenían entablada los miembros del poder económico de la época, distribuidos en una gran número de partidos políticos, grandes y chicos.

En esos momentos no se respetaba ni constitución ni leyes, no había institucionalidad y políticos hacían toda clase de desmanes; fraudes y hasta robar urnas. La descomposición política era tal que hasta llegó a la Presidencia a un personaje iliterato que luego “echaron abajo“.

Este desorden y menosprecio institucional por parte de los dueños del poder económico, dió como resultado el golpe de estado militar del año 1968 liderado por Boris Martínez y Omar Torrijos Este último eventualmente tomó la riendas absolutas del movimiento y se convirtió en un Dictador. En ese momento, la institucionalidad constitucional del Estado se desconoció totalmente.

Hoy día parece que estamos en medio de una situación muy parecida a la antes descrita. El poder político persiste en su afán de mantener el control político del gobierno, sirviéndose grandes negocios en una amplia mesa, de la cual caen migajas que aprovecha el pueblo desamparado.

Por eso cuando me preguntan, ¿para que quiero una constituyente?, mi respuesta es que “no quiero que regrese el año 1968”. Por eso, tenemos todos juntos que concordar en un gran Movimiento Constituyente, para refundar la Nación. Ojalá no regrese nunca otro año 1968.

 

Consensos…Constituyente…Progreso

ZETA, (CRISTÓBAL SILVA).- El nuevo Presidente electo Nito Cortizo, del partido PRD, tiene una gran tarea de reconstrucción nacional por delante. Por suerte, el Sr. Cortizo se ha dado cuenta que para poder iniciar este mandato que le ha otorgado el pueblo mediante las elecciones pasadas, necesita alcanzar consensos con todas las fuerzas vivas del país.

De esto ha hablado en varias ocasiones luego de su triunfo electoral. Los consensos, no solo serían con los gremios empresariales, de trabajadores, profesionales en general y hasta jubilados. Esta no es una idea nueva, sino es la forma más eficiente de llegar a acuerdos aceptados por la mayoría de los afectados por las decisiones que se tomen como gobernante.

La forma más efectiva, pacífica y democrática para generar cambios trascendentales, como lo es la refundación de la nación, es una Asamblea Constituyente. Tal como se ha hecho en otras sociedades, como la de España después de Franco, donde se reunieron los líderes políticos para llegar a un consenso que desembocó en el conocido “Pacto de la Moncloa”, mediante el cual se proponía reconstruir el Estado de Derecho luego de una dictadura. Hasta los comunistas participaron en un intercambio de concesiones para lograr un Gran Concordato.

Con esta Constituyente a la española, se establecieron los principios para realizar un programa económico y político para estabilizar la administración de un país fragmentado, el cual estaba acechado por la pobreza y las sombras de inestabilidad social. Esta situación guarda similitudes con lo que tenemos hoy día en nuestro país, aunque algunos lo rebatan por favoritismo político.

El Sr. Cortizo parece estar al tanto de los cambios inminentes que necesita la debilitada institucionalidad del país. Reorganizar el Seguro Social, fortalecer y modernizar el sector educación, rescatar el sector agro, el alto y creciente desempleo, acortar la brecha en la distribución de la riqueza, reorganizar el Poder Judicial y levantar del piso al pisoteado Estado de Derecho, reorganizar las estructuras del Poder Legislativo y del mismo Ejecutivo, entre otras tantas necesidades. Todo este conjunto de aspectos que afectan el Progreso Nacional deben ser analizados desde le óptica de una Constituyente, por la diversidad de los temas y el alcance de los mismos.

Dado el propósito de una Constituyente, no se puede argumentar que la misma desestabilizaría el país, creando caos e incertidumbre que ahuyentaría la inversión interna y externa. Nada más alejado de la realidad que persigue este tipo de acciones. Proponer reformas parciales es equivalente a un efecto de “parcheo”. Hay que proponer Progreso, no más de lo mismo. Aconsejamos, como ciudadano preocupado, al nuevo Presidente no caer en este tipo de trampas. El país hoy necesita cambios fundamentales, no cosméticos. Le tomo su palabras Sr. Cortizo.

La Recuperación Económica post pandemia: ¿Cómo y Cuándo?

ZETA, (CRISTÓBAL SILVA).- La recuperación económica para enfrentar los efectos ocasionados por la crisis generada por la pandemia debe empezar con programas de rescate, de sustitución de renta para los afectados más vulnerables, con medidas como la flexibilización de pagos por los servicios públicos recientemente aprobados, pero aún no sancionados.

Otras opciones como el “teletrabajo” resultarían conveniente para empresarios y trabajadores e inclusive para la educación a distancia, la que sería algo más económica.

Sin duda, la recuperación será un proceso gradual por fases.

El aislamiento y las medidas para inmovilizar la población, que aún no sabemos cuando podría finalizar en virtud que depende de la propia evolución de los contagios, obligan a este tipo de procedimiento.

La paralización inducida casi total en sectores claves para la economía nacional, algunos de los cuales son muy intensivos en mano de obra, como la construcción, el comercio de las PYMES, el turismo y las actividades agrícolas, son los principales temas a encarar para la reactivación.

Logrado el control de la actividad viral, entraríamos en una fase de estabilización. No obstante, algunas restricciones aún se mantendrían para evitar rebrotes. Esta fase, según expertos, podría durar tal vez seis meses.

Al final de la misma, se espera que las empresas estén en mejor posición de liquidez para reestablecer empleos y alimentar dinero en el sistema, lo cual es básico para entrar en la fase final de la propia recuperación.

La recuperación post pandemia, no significa regresar al mundo prepandemia. Cambiaran nuestros hábitos, con un sentido renovado de la humanidad y con la retoma de los valores de la familia.

La verdadera quinta papeleta

ZETA, (CRISTÓBAL SILVA).- El Órgano Ejecutivo envió a la Asamblea Nacional un proyecto de ley para que se apruebe una papeleta adicional, denominada Quinta Papeleta, puesta a consideración de los panameños el día de las próximas elecciones generales, programadas para el 5 de mayo.

Aunque se ha expresado que esta papeleta adicional se utilizaría para consultar al pueblo si quiere se instale una Asamblea Constituyente paralela, la misma no parece estar concebida de acuerdo con lo que la práctica constitucional exige para estos casos de consulta popular.

El Movimiento Constituyente Va, que en mayo del año pasado presentó ante la Asamblea un Anteproyecto de ley en este mismo sentido, el cual fue rechazado por el funcionario de la Comisión de Gobierno de la Asamblea encargado de dar entrada a este tipo de propuestas, bajo el argumento que el proyecto de ley no era conforme a lo establecido en el articulo 314 de la constitución vigente.

No obstante, el Movimiento Constituyente decidió volver a presentar una nueva versión, a modo de insistencia, paralelamente con el proyecto presentado por el Ejecutivo. El propósito, además de servir como el medio democrático y consultivo del mandato popular y legitimo del pueblo panameño, expresa la obligación que tendría el Presidente electo en mayo para que dentro de sus primeros seis meses de gestión, inicie el proceso constituyente.

La nueva Constitución tendría como objetivos reformar y transformar el Estado, a la vez de incorporar nuevas instituciones que fortalecerían el sistema político, lo que permitiría un mejor y eficaz ejercicio democrático.

Rechazo Inexplicable de la Quinta Papeleta

ZETA, (CRISTOBAL SILVA).- El Movimiento Constituyente Va presentó el pasado mes de mayo ante la Oficina de Participación Ciudadana de la Asamblea Nacional, un Anteproyecto de ley por la cual se ordenaría al Tribunal Electoral incluir una “Quinta Papeleta” para consulta ciudadana que sería incluida en las elecciones generales que se realizaran en mayo 5 del 2019.

Esta Quinta Papeleta consultaría a los ciudadanos panameños si desean o no se convoque una Asamblea Constituyente para debatir y elaborar una nueva Constitución Política para Panamá. Del resultado que se obtenga de esta consulta a modo de referéndum, se procedería, o no, a iniciar un proceso constituyente en el segundo semestre del año 2019.

Consultar la voluntad ciudadana es cumplir con el principio cardinal de buscar el respeto de la soberanía popular, ya que el poder lo ejerce y emana del pueblo, tal como lo consagra y lo establece el articulo 2 de la actual Constitución Política.

El proyecto de ley presentado incluye además el deber que se impone al nuevo Presidente que resulte electo en las elecciones del 5 de mayo del 2019 para que dentro de los seis meses siguientes a su toma de posesión, convoque por Decreto Ejecutivo la convocatoria de una Asamblea Constituyente.

Al respecto, la Asamblea Nacional, a pesar que la iniciativa esta fundamentada en el artículo 2 de la Constitución Política vigente a la fecha, expresa su opinión en cuanto a que la propuesta constituyente no es viable, lo que entendemos es a la luz de los intereses que defiende en estos momentos, porque violenta el articulo 314 de la misma, en cuanto que no considera las formas de “reformar” la constitución ni tampoco la opción para que el Tribunal Electoral sea el encargado de ordenar, seleccionar los constituyentes que integrarían la Asamblea y realizar en todas sus partes el proceso constituyente.

Lo que al parecer no entendió el analista que revisó el contenido del propuesto anteproyecto de Ley para la Quinta Papeleta, que lo que se quiere es una nueva constitución y no una reforma parcial. Este propósito es viable mediante una fórmula extra constitucional, tal como se aplicó para las reformas constitucionales del año 1983, que son una realidad jurídica, constitucional y política en nuestro sistema político.

La pretensión del Movimiento Constituyente Va, sería, luego de consultar la voluntad ciudadana, que llegado al poder al poder político de la República un Presidente con la suficiente comprensión del tema constitucional, tenga la voluntad suficiente para entrar en un cambio radical en el contenido y la forma de hacer política en Panamá, que transforme el Estado para hacerlo eficaz y útil a los ciudadanos.