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El caso Arquesio Arias

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ZETA, (JULIO BERMUDEZ VALDÉS).- Ninguna noticia es más importante este martes para televisoras, periódicos, emisoras de radio y redes sociales que los señalamientos de supuestos abusos sexuales practicados contra menores por el diputado Arquesio Arias.

Ni los debates sobre las reformas a la Constitución que han comenzado este lunes en la Asamblea Nacional, ni las recomendaciones sobre el proyecto de presupuesto para 2020, ni la inauguración de la primera etapa del Centro Cultural Metropolitano por parte del presidente Laurentino Cortizo, y menos los mil 803 casos de abusos sexuales contra menores ocurridos hasta septiembre de este año, según el Ministerio Publico.

Sin dudas que el de Arias es un caso de alto perfil, no por su excepcionalidad, sino por quien aparece involucrado y su perfil político, lo que podría estar incorporando algunas variantes respecto a otros casos de esta misma línea.

Por ejemplo, se percibe menos vehemencia en la presunción de inocencia en este caso que en el del recién destituido Defensor del Pueblo, Alfredo Castillero Hoyos, y la necesidad de evidencias y derecho a la defensa; pareciera que en el caso Arias se da por descontado que es culpable, mientras que en el de Castilleros Hoyos han intervenido hasta organismos internacionales.

Es una situación que lleva a pensar que en aquello del carácter selectivo de la justicia no solo se puede señalar a estamentos del Estado, sino a ciudadanos, medios y sectores que asumen posiciones dependiendo de quién sea el acusado.

Ignoro si Arias es culpable o inocente, aun más, no me corresponde ese veredicto; para eso existen los tribunales. Lo que si sé, es que en un caso como este o en algunos de reciente data la presunción de inocencia es opacada por el malicioso escándalo que los circunda, sin que hayan iniciado las investigaciones correspondientes y los tribunales hayan dictado sentencia.

¿Qué pasa si mañana se comprueba que todo ha sido una patraña como ha señalado el propio afectado? Creo que el derecho a evidencias y a la defensa, es tan válido para Arias como para Castillero Hoyos, y que sugerencias basadas en la sospecha u otro tipo de inclinación solo incorporan distorsiones a un proceso delicado y serio.
Hay que dejar actuar a las autoridades, y que los afectados ejerzan su derecho a la defensa, total ellos saben el hilo del cual penden, y las posibilidades reales de que la trama sea desentrañada.

Como van las cosas pareciera que, en lugar de un delito, se dirimen posiciones políticas, y hasta de clase. (JBV)

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Arquesio Arias, Julio Bermúdez Valdés