Ebrahim Asvat

El mundo cambiará o ya venía cambiando

ZETA, (EBRAHIM ASVAT).- Muchos viendo más allá de la pandemia ya empiezan a analizar cómo será el mundo se se nos avecina.

Como si la Pandemia de por si no nos permitirá mantener nuestras costumbres sociales (el abrazo, el beso, la palmada, el apretón de manos) o por otro lado nos obligará a adaptarnos a la mascarilla, los guantes, el lavado de manos, la obsesión por ser contaminados e impulsarnos a lavarnos las manos, el cuerpo constantemente o no permitir nos toquen o tener dudas de cualquier objeto en nuestras manos. 

Me recuerda al personaje Melvin Udall interpretado por Jack Nicholson en la película “As good as it gets”. 

Ese cuidado u obsesión por ser contaminado será hasta tanto se descubra una vacuna. Luego de ella es bastante probable que todos regresemos a la normalidad y el tema del virus quede en los anales de la historia. 

Lo que algunos pensadores avecinan es el famoso cambio de paradigma. La estructura social y económica del mundo será distinta a la actual. Los paradigmas generalmente se producen en el tiempo y el camino se viene trazando de poco a poco. 

Quizás una pandemia sea el evento que históricamente se marcará como un hito en el cambio de paradigma pero no debemos interpretarlo como el evento. 

En mis años universitarios leí un libro del físico y filósofo Tomas Kuhn titulado “La estructura de las revoluciones científicas”. 

Un cambio de paradigma en el mundo científico se produjo con la teoría de la gravedad de Newton, otra con la teoría de la relatividad de Einstein, el descubrimiento de Galileo que la tierra se mueve y gira alrededor del sol. 

En materia social los cambios tecnológicos también logran cambiar la forma cómo se estructura la sociedad. La invención de la electricidad, los automóviles, los sanitarios dentro del hogar. 

Las ciudades se ajustan y se transforman con las innovaciones tecnológicas y la forma y los comportamientos humanos también se ven afectados.

Pero esta pandemia viene acentuando algo que ya se viene produciendo desde alguno años y es el abandono de los Estados Unido de su rol mundial.

Seguirá siendo el país más próspero del mundo y con la fuerza militar mas poderosa sin embargo abandona su interés por los asuntos mundiales pues considera que no le produce rédito alguno. 

Su interés está ahora definido como inclinarse or atender y preocuparse por sus asuntos domésticos.

Ese concepto de America First no promueve una primacía de los Estados Unidos en la geopolítica mundial sino su marcada preocupación por velar por sus intereses nacionales como si estos estuvieran desvinculados de la comunidad mundial.

Vamos hacia un tipo de economía estratégica donde países como los Estados Unidos pretenderán disgregar la dependencia manufacturera desde China hacia otros países del orbe. Algo similar harán Europa, Japón y Corea. 

Por su lado China tratara de consolidar sus relaciones comerciales con aquellos países que sentirán el abandono de los Estados Unidos, especialmente Africa y la América Latina.

A nivel de los países cada Estado buscara la forma de garantizarse estratégicamente un grado de independencia sobre algunos rubros alimenticios y tecnológicos a efectos de garantizar su sustentabilidad. 

Cuando los países se distancian y se limitan a ver sus problemas como domésticos todos pierden y los conceptos como integración, globalización, apertura de mercados, libre comercio, movimientos migratorio empezaran a ser nuevamente redefinidos. Estos son los tiempos que nos esperan.

https://www.facebook.com/notes/ebrahim-asvat/crónicas-en-tiempo-del-corona-virus-el-mundo-cambiará-o-ya-venía-cambiando/2967827483237896/

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Ebrahim Asvat

La Administración Pública como bolsa de trabajo

ZETA, (EBRAHIM ASVAT).- A este gobierno le debe ir bien pues si la percepción se materializa de ser un gobierno malo lo que viene después será el diluvio.

El diluvio vendrá vestido de populismo, corrupción, debilidad institucional, justicia con serias falencias. Economía en deterioro. Pesimismo.

Todavía existe la oportunidad de darle un giro a la política panameña, pero para ello se necesita devolverle la esperanza al país de la buena marcha del gobierno y del interés genuino de los funcionarios de servir a la Patria y por ende a la población.

No es un secreto, el país sufre de estrechez económica. Que las causas sean externas o internas es poca explicación para un país donde todavía las secuelas de la corrupción marcan la percepción nacional y en alguna forma vinculan la relación de causalidad entre una y otra.

En Panamá hay para todos si tuviéramos un poco de visión y capacidad para administrar el Estado eficientemente. 

Y el salario de los funcionarios no sería óbice para un tema de discusión en los espacios públicos. Ocurre porque los políticos le restriegan en la cara a los ciudadanos su influencia en nombrar a mujer, hijos, hermanos, suegra, abuela y hasta la empleada doméstica en la planilla estatal. 

Eso para cubrir holgadamente y con excesos sus necesidades económicas y confirmar que la palanca, el partido, la cercanía, la amistad privan sobre cualquier otro componente como el mérito, la experiencia, la educación, elementos necesarios para aspirar al sector público.

En Singapur el país con la cual nos queremos ver reflejados, los ministros y directores ganan diez y veinte veces mas que los nuestros. 

Pero producen resultados por lo que se les paga. Aquí hemos convertido la Administración Pública en un botín, una bolsa de empleo, un medio para enriquecerse y a los aspirantes al sector público aglomerados en partidos políticos en una casta que solo sobrevive de la ubre del gobierno.

Hemos creados una casta de vividores del gobierno. Tienen su propia visión de la vida. Su universo económico se limita a la función pública.
Mientras estén dentro de ella, viven. Fuera de ella son eternos desempleados o aspirantes en cualquier gobierno.

Hace unos años un colega en un programa de televisión lo describió coloquialmente citando a un supuesto político francés y que luego de una averiguación descubrí su procedencia es de un político mexicano y dice: “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. 

Cuando la política es solo eso, es un insulto ser ministro, director o entrar en la Administración Pública. Quizás sea la razón por la cual todos esos cargos han perdido respetabilidad.

Hoy ya los ciudadanos decentes y capaces rehúsan aceptar cargos públicos. 

Y con lo que hay, la gente aprende a ensalzar a los nombrados mientras ejercen el poder y los necesitan para algo en particular y luego pasan a ser despreciados u olvidados por la ciudadanía. 

Recuérdenme los ministros y directores de gobiernos anteriores. Quienes brillan con luz propia y quienes no prenden ni con querosén.

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Gobierno, Nombramientos

La inseguridad otra vez

ZETA, (EBRAHIM ASVAT).- Producto de los recientes asaltos a mano armada vuelve al tapete el tema de la inseguridad ciudadana. 

También entró en la discusión pública el alto número de comisionados y subcomisionados, la irregularidad en el reintegro, nombramiento y jubilación de oficiales que no tienen ni el derecho ni el tiempo, el tema de los retenes y la propuesta de una nueva escuela Tomas Herrera. 

En la reciente toma de posesión del Director de la Policía Jorge Miranda Molina me llamó la atención el claro interés de abordar el tema de la inseguridad ciudadana, el bienestar físico y emocional de los integrantes de la Policía Nacional y el respeto al escalafón policial. Temas muy puntuales merecen atención. 

La Policía Nacional es una institución importante para garantizar la vida honra y bienes de los habitantes de la República de Panamá. 

La mayoría de los delitos en Panamá relacionados con la propiedad privada (dineros, joyas, residencias, negocios) se concentran en zonas urbanas y especialmente en los suburbios. 

La gente vive con el eterno temor por su vida y pertenencias tanto en sus residencias como en sus recorridos por la barriada o el transporte público.

Los comercios en los suburbios se protegen y en mayor grado se convierten en víctimas de asaltos. 

El otro componente de la criminalidad está relacionado con la cada vez mayor conformación de bandas delincuenciales.

Algunas dedicadas al narcotráfico y otras de carácter territorial dedicadas a un sinnúmero de otras actividades delictivas. Hay sectores importantes de la ciudad de Panamá donde ni siquiera la Policía Nacional se atreve a tomar control.
En otras, la situación es tan precaria que ni siquiera el Estado puede implementar obras de infraestructuras para garantizarle a las comunidades los servicios básicos. 

A ese nivel hemos llegado y la pregunta es si esto se resuelve incrementando las medidas represivas del Estado contra esta delincuencia o si existe una situación social y económica promoviendo la conformación de bandas delincuenciales a pesar del ejercicio de medidas represivas. Creo en políticas de seguridad multidimensionales. 

Nos limitamos a exigir acción policial y sin embargo el sistema judicial es demasiado flexible al igual que las penas aplicadas. 

Si las detenciones infraganti o los asaltos y robos quedan impunes porque el sistema es muy lento para procesar delincuentes, la Policía descubre que su accionar no produce resultados. 

Entonces caemos en un circulo vicioso. La situación económica y social promueve la delincuencia y el Estado carece de herramientas efectivas para evitar o reprimir la delincuencia. Este es un país donde una pena privativa de la libertad hasta por cuatro años puede ser sustituida por días multa. 

Eso en mi concepto no es una pena. 

El delincuente paga y se va. El proceso judicial tiene un costo económico superior al costo de la pena. 

Y encima el delincuente se ríe. Si son faltas administrativas pasa algo parecido. Hay que eliminar los días multa. Imponer trabajo comunitario de seis días a la semana y un día de descanso con un salario básico mínimo. 

O trabajo comunitario los fines de semana sin remuneración. Dar opciones a los privados de libertad de laborar en trabajos de limpieza municipal como playas, corte de yerba, jardinería, aseo. 

Crear colonias agrícolas para producir alimentos. 

El trabajo remunerado, aunque sea mínimo para los privados de libertad ayuda a entender el concepto de que la vida se gana trabajando.

Yo estoy de acuerdo con crear Escuelas con carácter disciplinario llámese militar o policial. El nombre es irrelevante. 

La idea es crear carácter, disciplina, formación en los miles de panameños subsumidos en la delincuencia juvenil. Lo que no reciben en la casa por familias fracturadas, comunidades desorganizadas deberá ser resuelto por alguna entidad donde se le provea esos valores y esa relación. 

Aquí en Panamá siempre fue la práctica independientemente del nivel social de enviar a los hijos rebeldes o de mal comportamiento a escuelas militares. 

No tanto para ejercer esta profesión sino para adquirir el carácter necesario para controlar sus emociones, la disciplina y un liderazgo que le sirva a la comunidad y a la Patria. 

La realidad en los suburbios urbanos requiere atención y la Policía Nacional no lo puede hacer sólo si el resto de las instituciones del Estado no lo visualizan como un problema socio económico.

https://www.facebook.com/notes/la-bitacora/el-tema-de-la-inseguridad-vuele-al-tapete/2436166499755208/

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Ebrahim Asvat

El enfriamiento de las relaciones entre Panamá y China

ZETA, (EBRAHIM ASVAT).- No hay peor ciego que el que no quiere ver. 

Haber establecido relaciones diplomáticas con la República Popular de China nos ha traído animadversión de parte de los Estados Unidos. 

Es como si una decisión de esa magnitud no seria posible para un país pequeño como el nuestro sin el consentimiento de Atenas. 

Somos así como una pequeña ciudad-Estado en la Liga de Delios sujetos a la hegemonía de Atenas.

Nuestras decisiones políticas nos someten a amenazas y a las consecuencias por el ejercicio de nuestros actos soberanos. 

Hay que tener valor y pagar las consecuencias si deseamos ser libres. 

Y hoy hay mayor oportunidad para los Estados en gozar de libertades en sus decisiones soberanas. 

El Imperio tiene sus propias reglas y su garrote para aconductar a quienes dentro de sus valores “democráticos y libertarios” no comulgan con algunas de sus decisiones. 

Imperio y Democracia, Sumisión y Libertad son términos que conjugan siempre y cuando nos sometamos a los supuestos paladines del mundo occidental. 

La sustitución del Tratado de Libre Comercio conocido como NAFTA por el nuevo Acuerdo USMCA (EUA Mexico y Canadá) incluye una nueva cláusula donde se requiere de las partes notificar a los EUA de cualquier negociación comercial con países de economía no sujetas al mercado. Definición que se refiere a la República Popular de China. 

Específicamente. En otros términos quienes quieran buenos términos comerciales con los Estados Unidos deberán poner a los Estados Unidos Primero y de esa forma convertirse en clientes con manos atadas.

Y de eso se desprende en mi opinión con Panamá y las reiteradas visitas de personeros de Estados Unidos a nuestro país. 

Si desean tener el sistema monetario dolarizado, las corresponsalías bancarias, evitar la mala publicidad de jurisdicción opaca, evitar las sanciones que podemos imponer es mejor que se alineen a nuestras políticas.

Lo que es bueno para los Estados Unidos no es necesariamente bueno para Panamá.

El enfriamiento de las relaciones entre Panamá y China tiene consecuencias económicas. Se ha detenido el proceso de negociación de un tratado de libre comercio con China. 

Se han paralizado obras de infraestructura con empresas chinas. El estudio sobre la viabilidad de un Tren a Chiriquí ni siquiera a recibido la atención del gobierno de turno.

Hay temor en mi opinión sobre las consecuencias que se podrían producir por este paso significativo dado por Panamá a favor de la segunda economía más importante del mundo.

Es un importante socio comercial, un usuario importante del Canal de Panamá, presencia china por más de ciento cincuenta años en territorio panameño.

Por qué nuestro socio tradicional Estados Unidos nos pone trabas en el desarrollo de una sana relación económica, cultural, educativa y social con la nación más poblada del mundo.

Estamos siendo víctimas como muchos otros países de los temores generados por el establishment norteamericano sobre su futura imposibilidad de conformar al mundo de acuerdo a sus propios intereses. De eso se trata.

https://www.facebook.com/notes/la-bitacora/el-enfriamiento-de-las-relaciones-entre-panamá-y-china/2543483079023549/

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Panamá, Estados Unidos, Ebrahim Asvat

Ideas para un nuevo gobierno

ZETA, (EBRAHIM ASVAT).- Nuestro gobierno es mediocre, incapaz, lento y sin dirección. Muchas de las inconformidades que genera la población y por ende a todo gobierno es la frustración ciudadana frente a los servicios públicos.

Si los gobiernos pudieran entrenar a los funcionarios a ofrecer un buen servicio con eficiencia, prontitud, racionalidad podrían disminuir la constante presión ciudadana.

Lo importante es inculcar en el funcionario que su misión es servir al ciudadano. Es el dueño del Estado. ES quien paga los salarios. Es quien debe recibir la atención del gobierno. De otra forma no hay manera de mejorar los índices de popularidad o percepción ciudadana.

Nuestro país tiene una planilla burocrática enorme.

Sin embargo, no se explica el mal servicio. Instituciones con más planilla que inversiones y presupuesto de operación. Otros con falta de personal. Se debe recomponer la composición de personal en el gobierno. Lo podemos hacer sin despedir a nadie.

La idea no es despedir personal. El propósito es asignarle una función a cada funcionario.

Y si ello requiere un entrenamiento básico pues demos esa oportunidad. Desde mantener las ciudades limpias hasta mejorar los servicios públicos de salud, educación y atención ciudadana, todos podemos ser partícipes funcionales. 

La revolución en el servicio público es posible.

Hay ejemplos de instituciones eficientes. Recuerdo hace unos meses felicitar a la Dirección de Pasaporte por el excelente servicio que brindan. Y deben existir otras instituciones similares. Lamentablemente no es la conducta regular en todas las instituciones del Estado.

Y allí radica una de las grandes tareas del próximo gobierno. Hace unos días hablaba con un productor de exportación agrícola. Quejándose pues el gobierno no le paga los certificados de fomento a la exportación y que le adeudan cientos de miles de dólares ya de varios años.

De que vale abrir oficinas en Rotterdam o Shanghái cuando el gobierno no está en capacidad de cumplir con las propias leyes de incentivos. El ciudadano que tributa y tiene un crédito fiscal, derecho a una exoneración, no le registran un pago de impuestos.

Resolver estos temas es de meses y años. Los ciudadanos que tienen una casa y no gozan del título de propiedad. El trámite de titulación es una odisea. Las solicitudes de citas médica, los insumos necesarios para una intervención quirúrgica, los medicamentos.

Somos incapaces de resolver estos temas a pesar de los millones de dólares invertidos año tras año.

El ciudadano sostiene un Estado ineficiente e indiferente. Como no estar frustrado y distanciarse de sus gobernantes.

https://www.facebook.com/notes/ebrahim-asvat/ideas-para-un-nuevo-gobierno-aprender-a-prestar-un-buen-servicio-p%C3%BAblico/2019156721438315/

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Ebrahim Asvat