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La perspectiva de la familia

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ZETA, (MIGUEL ANTONIO ESPINO PERIGAULT).- Gobernar en la “Perspectiva de Familia” es planificar y desarrollar todos los programas de gobierno tomando en cuenta las necesidades y los beneficios que fortalecen a la familia, objetivo primordial del Bien Común (BC). Éste constituye la finalidad específica del estado, en una democracia de sano laicismo, como es posible en nuestras sociedades de milenaria cultura de raíces cristianas.

El BC se atiende y se alcanza cuando

el gobierno pone en ejecución y desarrolla exitosamente los planes, programas y obras que hacen posible a las personas, a las familias y a las organizaciones, las facilidades para alcanzar, en libertad, su perfección y plenitud.

Familias con salud, educación, trabajo, oportunidades, libertad, justicia y más, son la cantera y fuente inagotable de progreso.

En este sentido (y bien explicado) se entiende el BC en la rica y documentada Doctrina Social de la Iglesia (DSI). No tiene que hablarse de religión. Los fascistas, los comunistas, los socialistas, los laicistas radicales y, ahora, los seguidores de la Ideología de Género (IDG) no hablan del BC.

De los tres temas objetivos mencionados del BC (hombres y mujeres, familias y organizaciones), la familia es el más importante, ya que si ésa no alcanzan su perfección ni plenitud, las otras dos ni siquiera existirían.

La familia es la comunidad de amor y justicia formada por un hombre y una mujer y sus hijos, frutos, éstos, de la amorosa complementariedad física y espiritual de la pareja natural, cuyos cuerpos esponsales son templos de Dios, una comunidad de amor que forma, además, una “iglesia doméstica”, como se la considera en la Fe católica. Una Fe que perfecciona la perspectiva; pero no la impide si faltase aquella, ya que el hacer un bien un creyente o un ateo, es un bien de todas maneras, por razones explicadas en la cultura y sus valores.

Además, el hombre y la mujer, sobre todo la mujer madre, no necesita cursos ni escuela para alimentar de afectos, sentimientos, seguridad con y por amor a sus criaturas. Amor que los fortalece, según la naturaleza suya y de los críos; naturaleza que muestra, siempre, su verdad.

¿Habrá una cultura en donde se dé mayor valor a la familia que nuestra cultura de valores cristianos?

Esa es la familia que hay que servir, rescatar y engrandecer.

La familia natural, llevada a su perfección y plenitud debe ser el tema de la educación; el tema de la salud y de la economía, los programas de vivienda, inversiones y de todos los etcéteras. Es la “perspectiva de familia”, ´por la que debemos trabajar.

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