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ZETA, (EBRAHIM ASVAT).- Hay esta percepción equivocada en la mente de los ciudadanos del mundo sobre la personalidad y el accionar del Presidente Donald Trump. Una especie de malestar y sorpresa en la elección de una figura pintoresca y confrontacional.

La realidad de la figura de Donald Trump por su falta de carrera política es su enorme capacidad de sinceridad entre su discurso y su pensamiento. La hipocresía tradicional del establishment norteamericano quedó atrás.

Para ello solo se requirió escoger a un Presidente Negro que demostró ser un tipo equilibrado, racional, consecuente con la visión que los Estados Unidos tiene de si mismo y frente al mundo. Que un negro haya podido hacerlo tan bien como un blanco es el pleno reconocimiento de la irrelevancia de la raza para dirigir los destinos de los Estados Unidos. Aquí se derrumbó un paradigma de los Estados Unidos blanca.

Ya el color no importa. Donald Trump no es más que una reacción a ese paradigma que se desvaneció en la era Obama y que muchos no están dispuestos a aceptar. He allí la causa por la cual hay que borrar el legado de Obama y reafirmar que solo un blanco es capaz de darle a los Estados Unidos su preeminencia y todo lo adelantado por Obama debe ser borrado de la historia política de los Estados Unidos.

Es allí donde el Obama Care, la DACA ( Acción diferida para los llegados a los Estados Unidos en la infancia), El acuerdo de Cambio Climático, El TPT (Trans-Pacific Partnership Agreement), El Acuerdo Nuclear con Irán, Las relaciones con Cuba, el desmantelamiento de las regulaciones de protección al Ambiente, Los entendimientos con Rusia a pesar de la invasión a Ucrania y las medidas sancionadoras impuestos por el gobierno anterior constituyen objetivos politicos relevantes por derogar.

Pero mas allá del interés racial a lo interno de los Estados Unidos entre el legado de un Presidente Negro y la esperanza blanca simbolizado por Donald Trump el resto de su discurso y su percepción de los grupos minoritarios en los Estados Unidos o su visión imperial es extremadamente sincera.

Hay aspectos de su discurso público que inclusive los medios informativos norteamericanos han pasado por alto. Trump en las Naciones Unidas inició su discurso alabando el incremento del presupuesto de sus fuerzas militares. En otras palabras tenemos los instrumentos para imponer la pax americana al mundo.

Afianza la tesis de que los Estados Unidos no puede vivir sin tener un enemigo al acecho. Sobredimensiona el peligro a su integridad territorial y a la paz mundial de dos países debilitados por las sanciones económicas .

Iran y Corea del Norte.

En realidad todo este discurso bélico cae en lo ridículo sin embargo la prensa norteamericana le sigue el juego y contribuye al lenguaje bélico promoviendo el escenario al establishment político norteamericano para la guerra.

Donald Trump no tiene careta.

No es hipócrita, refleja el accionar tradicional de la política exterior norteamericana sin tapujos ni cortapisas. La visión del blanco americano. Al establishment republicano como al liberal incluyendo la prensa y los think thanks americanos les molesta tanta sinceridad y transparencia en materia política.

Con Trump lo único que ocurre es que los Estados Unidos se desnuda ante el mundo, no en la portada de Playboy o Penthouse. Es el Presidente escogido por los propios americanos.


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