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ZETA, (EBRAHIM ASVAT).- Hay situaciones en la proliferación de armas nucleares que necesitan ser comprendidas. El tratado de no proliferación de armas nucleares si bien no desestima el predominio militar de los países que ya adquirieron esa tecnología y capacidad ha permitido concientizar a los países del mundo a no unirse a esa espiral de destrucción masiva.

Es un hecho cierto que son pocos los países que aspiran a tener armas nucleares. Los últimos países que lo lograron y aquellos que lo intentan podríamos decirlo por sentir una enorme amenaza existencial.

Fuera de las tradicionales potencias mundiales, Rusia se vio obligada para contrarrestar a los Estados Unidos. Inglaterra y Francia por no perder su status mundial.

China también lo logra para ganar notoriedad mundial luego del triunfo de la revolución china. Sin embargo, países como Israel, India y Paquistán buscaron las armas nucleares por razones existenciales.

Luego de China, India sintió la necesidad de lograr el status nuclear a efectos de no verse avasallado por una China con temas fronterizos pendientes en la cordillera de los Himalayas.

Israel se vio obligada a mantener su superioridad militar con armas nucleares como medio para garantizar su supervivencia en una región de países adversos a su propia existencia. A Israel nadie la va a desaparecer del mapa como muchos opinólogos y la propaganda israelí sigue sosteniendo a los cuatros vientos alrededor del mundo.

Y se equivocan los que creen que sin el apoyo militar norteamericano el panorama geográfico del medio oriente cambiaría. Cada vez Israel se hace más fuerte y sus vecinos más débiles y las crisis políticas y guerras civiles en los países vecinos son una especie de primavera militar para el ejército israelí.

Pero detengámoslo en Corea del Norte. Su ambición nuclear nace de una amenaza existencial. Corea del Norte siente la presencia de cuatro grandes potencias alrededor que la pueden devorar. En el norte la Rusia (recordemos la guerra ruso japonesa de 1905),

Al oeste China (país de la cual fue vasallo) al Este Japón (país que la colonizó y se ciñe como gran muralla frente a sus mares. Y para colmo, Corea del Sur con la presencia militar norteamericana resguardando tanto a Corea del Norte como a China. Para los norcoreanos tener armas nucleares es garantía de la imposibilidad a ser invadida.

Es por ello el constante despliegue de misiles y pruebas nucleares. Con ello pretende mantener a raya a todos sus potenciales invasores. Es así como siente poder garantizar su existencia. Su actitud mutatis mutandi es similar a la que percibe Israel de sus vecinos. El dilema de cualquier potencia que pretenda impedir o darle fin a este constante desafío tendría a su vez un costo en vidas humanas difícil de cuantificar.

Se estima cualquier acto de invasión a Corea del Norte con consecuencias fatales para diez millones de surcoreanos en los primeros días del conflicto.

Están tan cerca el uno del otro que su efecto podría a su vez involucrar a las otras potencias vecinas a entrar en acción o sentir la amenaza de una invasión y ocupación norteamericana tomando control de dicho país.

Es por ello que hasta la fecha la única forma de desactivar la crisis norcoreana es a través de su administración.

El tiempo dirá cuánto tiempo durará la dictadura Juche pero ninguna potencia mundial podrá definir unilateralmente la angustia existencial norcoreana

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